ESPACIO DE PSICOANÁLISIS Y SALUD MENTAL
Lo real, lo imaginario y lo simbólico según Freud, Lacan y Miguel Oscar Menassa
Buenas tardes.
Bienvenidos una semana más a Espacio de Psicoanálisis y Salud Mental.
Hoy vamos a abordar una pregunta de uno de nuestros seguidores que es importante para comprender el psicoanálisis contemporáneo:
¿Qué son lo real, lo imaginario y lo simbólico en Freud y Lacan?
Y para trabajar esta cuestión voy a apoyarme también en las elaboraciones de Miguel Oscar Menassa, porque Menassa realiza una lectura materialista y científica de estos conceptos.
Muchas veces escuchamos hablar de “lo imaginario”, “lo simbólico” o “lo real” como si fueran términos abstractos o filosóficos. Sin embargo, estamos hablando de algo decisivo para comprender:
- cómo se constituye el sujeto,
- cómo funciona el inconsciente,
- cómo enfermamos,
- cómo amamos,
- cómo nos identificamos,
- y también cómo puede producirse una transformación en un psicoanálisis.
LA RUPTURA: NACIMIENTO DE UNA CIENCIA
Menassa plantea algo fundamental:
el concepto de ruptura.
Y dice:
“Ruptura es la distancia puesta con la experiencia sensible”.
Esto es importantísimo.
Porque el ser humano, espontáneamente, cree que las cosas son tal como las percibe.
Miro el sol y digo:
“el sol gira alrededor de la Tierra”.
Eso parece evidente para los sentidos.
Pero ahí aparece la ciencia y produce una ruptura.
Copérnico demuestra que el movimiento aparente no coincide con el movimiento real.
Es decir:
la ciencia rompe con la evidencia sensible.
Y esto mismo ocurre con Freud.
Antes de Freud existían:
- teorías psicológicas,
- filosofías del alma,
- moralismos,
- observaciones clínicas…
pero no existía todavía el objeto de conocimiento llamado:
inconsciente.
Freud produce una ruptura epistemológica.
Y Menassa dice algo muy preciso:
la obra que funda el campo psicoanalítico es La interpretación de los sueños.
¿Por qué?
Porque allí Freud produce un objeto científico nuevo:
el inconsciente.
A partir de ese momento, todo lo anterior puede ser leído como precientífico o ideológico.
Es decir:
antes del inconsciente no podía haber práctica psicoanalítica científica.
Había nociones, intuiciones, observaciones, creencias… pero no ciencia.
IMAGINARIO, REAL Y SIMBÓLICO
Y aquí entramos en la cuestión central del programa.
Menassa plantea que la ciencia aparece cuando la relación entre las cosas deja de ser simplemente:
real-imaginaria
y pasa a ser:
imaginario-real-simbólico.
Es decir:
cuando aparece el símbolo.
Vamos a poner un ejemplo muy sencillo.
EL NACIMIENTO DEL NÚMERO
Antes de la aparición del número natural, los intercambios se realizaban entre objetos reales.
Tres vacas por cinco ovejas.
Cuatro piedras por dos herramientas.
Y para contar se utilizaban objetos reales:
- dedos,
- piedras,
- marcas,
- ábacos.
Pero cuando aparece el número natural ocurre algo extraordinario.
Dice Menassa:
“cae asesinado uno de los objetos reales”.
Ya no necesito mostrar tres dedos.
Ahora digo:
“tres”.
Aparece el símbolo.
Y el símbolo reemplaza al objeto real.
Esto es decisivo porque toda ciencia posterior va a organizarse de este modo:
como articulación de:
- lo imaginario,
- lo real,
- y lo simbó
¿QUÉ ES LO IMAGINARIO?
Lo imaginario tiene que ver con:
- las imágenes,
- las identificaciones,
- la unidad aparente del yo,
- las ficciones necesarias para sostener la identidad.
Lacan desarrolla esto magistralmente en la fase del espejo.
El niño vive inicialmente su cuerpo de manera fragmentada, dispersa, insuficiente.
Menassa utiliza una expresión muy fuerte:
“cuerpo fragmentado”.
Es decir:
el niño todavía no posee una unidad corporal organizada.
Pero de pronto ve su imagen en el espejo.
Y allí aparece una anticipación:
ve una imagen completa de sí mismo.
Entonces el niño podría decir:
“quiero ser ese niño entero”.
Y ahí nace el yo.
El yo humano nace de una identificación imaginaria.
Por eso Lacan dice que el yo es una formación alienada.
Porque el sujeto se reconoce en una imagen exterior a sí mismo.
LA MATRIZ DE LAS IDENTIFICACIONES
Lacan llama a esto:
matriz de identificaciones.
Porque allí se organizan todas las identificaciones futuras.
Cuando alguien dice:
- “quiero ser médico”,
- “quiero ser artista”,
- “quiero ser psicoanalista”,
hay allí un mecanismo imaginario.
Hay una anticipación.
Siempre hay algo que aparece delante del sujeto.
Por eso Lacan dice que:
el significante anticipa al sujeto.
El sujeto nunca coincide plenamente consigo mismo.
Siempre está representado por algo que viene antes:
- un nombre,
- una imagen,
- un ideal,
- una palabra.
LO SIMBÓLICO
El ser humano no vive solamente en imágenes.
Vive en el lenguaje.
Y aquí aparece lo simbólico.
Lo simbólico es:
- la estructura del lenguaje,
- la ley,
- el parentesco,
- la cultura,
- los sistemas de intercambio,
- los significantes.
El símbolo organiza la realidad humana.
Igual que el número organiza el intercambio económico.
Menassa pone un ejemplo extraordinario:
el valor.
El valor no está en una mercancía ni en otra mercancía.
Pero regula la relación entre ambas.
Lo mismo ocurre con el lenguaje.
El valor lingüístico no está en una palabra aislada.
Está en la relación entre palabras.
Y lo mismo ocurre con el falo en psicoanálisis.
Aquí hay muchísima confusión habitualmente.
El falo no es el pene.
El falo es una función simbólica.
Menassa dice:
“el falo no lo tienen ni el hombre ni la mujer, pero regula la relación entre ambos”.
Es una razón de relación.
Un concepto material, suprasensible e incorpóreo.
Material porque pertenece al lenguaje.
EL NOMBRE DEL PADRE
Lacan plantea que el símbolo introduce una pérdida.
Así como el número aparece cuando desaparecen los dedos del intercambio, el Nombre del Padre aparece como:
el nombre del padre muerto.
Vacío de padre.
No es el padre biológico.
Es una función simbólica.
Una ley que separa al niño de la relación imaginaria dual con la madre.
Porque inicialmente el niño y la madre quedan unidos mediante una ficción imaginaria:
el falo imaginario.
El niño cree poder completar a la madre.
Y la madre puede vivir al niño como aquello que viene a colmar una falta.
La función simbólica rompe esa unidad imaginaria.
Introduce una separación y una falta.
Y gracias a esa separación puede aparecer el deseo.
LO REAL
¿Y qué es entonces lo real?
Lo real no es “la realidad”.
Lo real es aquello que no puede terminar de simbolizarse completamente.
Lo imposible de atrapar totalmente por el lenguaje.
Por eso Lacan dice:
“lo real es lo imposible”.
No imposible porque no exista, sino porque nunca puede ser capturado del todo.
Siempre hay un resto.
Y ese resto aparece:
- en la angustia,
- en el síntoma,
- en el trauma,
- en ciertas experiencias corporales,
- en la sexualidad,
- en la muerte.
La ciencia misma trabaja con ese imposible.
Y aquí Menassa hace una afirmación:
las ciencias no vienen a dar exactitud; vienen a dar problematización.
La exactitud absoluta pertenece a la ideología.
La ciencia introduce preguntas nuevas.
Abre problemas nuevos.
EL PSICOANÁLISIS COMO PRODUCCIÓN
Y esto es esencial para comprender un análisis.
Un psicoanálisis no consiste en aplicar respuestas prefabricadas.
No consiste en comparar un paciente con otro.
No consiste en decir:
“usted tiene esto”.
Porque cada sujeto produce algo singular.
Menassa dice algo extraordinario:
Cuando algo es verdaderamente nuevo no puede esclarecerse totalmente.
¿Por qué?
Porque si lo comparo completamente con algo ya conocido, le quito su novedad.
Por eso el inconsciente produce siempre algo nuevo:
- para el paciente,
- y también para el analista.
El análisis es una producción.
No una adaptación.
EL SUJETO SUPUESTO SABER
Y aquí llegamos a una cuestión central en Lacan:
el sujeto supuesto saber.
El paciente supone que el analista sabe algo sobre su verdad inconsciente.
Esa suposición es necesaria para comenzar un análisis.
Pero el final del análisis implica otra cosa.
El analista debe caer de ese lugar.
Menassa lo dice de manera muy precisa:
el analista tiene que des-ser.
Es decir:
dejar de ocupar el lugar del saber absoluto.
Transformarse en objeto causa del deseo.
En objeto “a”.
CONCLUYENDO…
El sujeto humano vive atravesado permanentemente por estos tres registros.
Freud inaugura este campo al producir el inconsciente como objeto científico.
Lacan organiza la obra freudiana según estos tres órdenes.
Y Menassa realiza una lectura materialista extraordinaria, mostrando que el modelo de articulación entre:
- imaginario,
- simbólico,
- y real,
está presente en toda producción científica moderna.
Porque el ser humano no vive simplemente en la realidad.
Vive en el lenguaje.
Vive en el deseo.
Vive en las identificaciones.
Y vive también marcado por aquello imposible de terminar de decir.
Muchas gracias por acompañarme una semana más en Espacio de Psicoanálisis y Salud Mental.
Soy Virginia Valdominos, psicóloga y psicoanalista, y os espero en el próximo programa.
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