Los adolescentes y los niños sufren las consecuencias de la pandemia: los profesionales de salud mental advierten de los estragos de la crisis en los más pequeños

Noticias en salud mental. 1 de julio de 2021 

Los adolescentes y los niños sufren las consecuencias de la pandemia: los profesionales de salud mental advierten de los estragos de la crisis en los más pequeños. La pandemia de COVID-19 ha causado estragos en la salud mental de la población en general debido a la situación de crisis sanitaria, económica, social y emocional que ha generado. Un colectivo especialmente afectado han sido los niños y adolescentes, que están provocando un pico en los servicios de salud mental infantojuveniles sin precedentes. Los profesionales están preocupados por el aumento de trastornos graves y piden más investigación y tratamientos específicos.

La pandemia ahora, podría decirse, son los problemas de salud mental, especialmente en los colectivos más vulnerables que son los niños y adolescentes. La salud mental, es uno de los capítulos más descuidados en nuestras sociedades del bienestar y el consumismo. Posiblemente por la dificultad que supone para los seres humanos el acceso al pensamiento simbólico en un momento donde se niega lo psíquico inconsciente. Mientras los profesionales de la salud, los gobernantes y las instituciones nieguen lo inconsciente, no habrá salud mental. Es por eso que se hace especialmente imprescindible la producción de una teoría de las ideologías.

La infancia es el momento donde se forja el psiquismo del futuro hombre o mujer. Ese tiempo de producción es particularmente largo en el ser humano, si lo comparamos con el tiempo de madurez de otras especies animales, debido precisamente a que nosotros hablamos. La adquisición del lenguaje en nuestro proceso de humanización hace de nosotros una especie compleja, que ha de reprimir y renunciar a algunas de sus tendencias instintivas heredadas en la filogénesis de nuestra especie, para poder acceder al símbolo, a la ley, a lo social.

Cuando el niño nace, su psiquismo no está conformado, podemos decir que su psiquismo es el de la madre que le salva la vida. Y ha medida que va creciendo, el niño pasa por una serie de etapas de constitución psíquica muy relacionada con su constitución sexual, es decir, la manera en la que va libidinizando al mundo y sus representaciones.  En ese proceso, los primeros objetos de amor que elige y con los que se identifica son los padres, y las figuras familiares.

Este proceso constitutivo culminará en la etapa de la metamorfosis de la pubertad, donde el niño experimentará una serie de transformaciones que le permitirán poner su sexualidad al servicio de la reproducción de la especie, reprimiendo su sexualidad infantil en torno a los primeros objetos incestuosos, que quedan así prohibidos para él, pero con los que seguirá manteniendo una relación emocional de ternura a nivel consciente y una relación transgresora de la ley del padre a nivel inconsciente.

A las contradicciones y dificultades que el niño va encontrando en ese complejo proceso, se añaden los conflictos psíquicos propios de los padres, las contradicciones de los mismos y las dificultades para escuchar o abordar las cuestiones que les platean sus hijos.

La pandemia ha agravado en general los problemas de salud mental de toda la población. Sin un instrumento fuerte al que sostenerse es muy fácil deteriorarse la salud mental en un momento de desconcierto y psicosis mundial. Por eso recomendamos a toda la población psicoanalizarse.

Y psicoanalizarse no se trata de que te digan lo que tienes que hacer, que te den pautas ni consejos, se trata de hablar para conocerse y transformarse, puesto que, si una persona no habla, en un contexto aséptico y sin miedo a los juicios ni críticas, no podrá regular sus procesos psíquicos ni tener en cuenta sus pensamientos y deseos inconscientes que están haciendo que su vida sea la que es.

En el caso de los niños pequeños, la recomendación es que se psicoanalicen sus padres, aunque el niño también puede visitar al psicoanalista y mantener algún encuentro con él. En el caso de los adolescentes, el tratamiento implicaría a los padres y al joven.

En ese contexto de trabajo, irán mejorando tanto las relaciones como los resultados obtenidos en la vida de esa familia.

Psicoanalizarse es un derecho. Si desea comenzar su psicoanálisis puede ponerse contacto conmigo en a través del siguiente formulario. Les atenderé personalmente estén donde estén mediante nuestro servicio de atención online.