“Es muy triste que la gente acuda a un chaval que se le ha suicidado su madre pidiendo ayuda (…). Con voluntarios no se puede atajar un problema que es la primera causa de muerte no natural en España”.

Noticias en salud mental- 10 de septiembre de 2021

La depresión y los altos índices de suicidio hacen correr peligro a la vida de muchas personas en el mundo. Es completamente desconcertante que haciendo más de 100 años que existe un método eficaz en el tratamiento de la depresión desde su raíz, que es el psicoanálisis, siga muriendo gente por depresión desembocada en un suicidio o una grave enfermedad orgánica. A ambos desenlaces les precede una depresión psíquica.

En mi consulta atiendo casos de depresión con psicoanálisis, un tratamiento que actúa mediante la palabra. Hay que decir que los medicamentos no curan la depresión, ni siquiera son un medio para la transformación de los problemas de la persona que padece la depresión y mucho menos del sujeto psíquico que está implicado en la producción y sostenimiento de la enfermedad, porque no van a creer ustedes que la depresión es una cosa únicamente del sujeto, ya que sabemos como profesionales de la salud mental que el sujeto psíquico no lo es sino es social, por lo que está imbricado en la raíz estructural de la sociedad la producción de sujetos deprimidos y de ahí los altísimos índices de suicido en el mundo y también de enfermedades orgánicas graves como el cáncer, la proliferación de agentes patógenos infecciosos y contaminantes etc. Es decir, no son lo uno sin lo otro.

El tratamiento de la depresión requiere de un método terapéutico fuertemente sostenido en teorías y pensamientos epistemológicamente materialistas que producen una ruptura en la forma de pensar al sujeto psíquico y sus circunstancias vitales, incorporando el concepto de inconsciente que solo de esta forma sobredetermina el estructuración psíquica del sujeto y actuando sobre el cual en la praxis psicoanalítica podemos producir su modificación.

Traducido a la realidad clínica en una técnica por medio de la cual el paciente debe hablar de todo lo que acude a su mente sin juzgarlo, sin censurarlo, libremente, lo más libre que permita su propia estructuración psíquica que se irá transformando por medio de la interpretación en los límites de la teoría.

La formación de un psicoanalista para actuar sobre la realidad psíquica del paciente ha de ser rigurosa, no todo los profesionales que dicen ser psicoanalistas lo son. Cuídese del estaño estriado de la premura, acérquese sin trabas a su propia verdad aterida, que los cuentos taciturnos de la esperanza, hacen aguas, en las profundas balsas de la radiante algarabía y la luz penetra por las hendiduras y se saben las nomenclaturas de la carne y el sol goza de los sueños que empiezan. 

Por supuesto se requiere de un trabajo, el de ser pacientes, constantes y permanentes a pesar de los obstáculos que la propia mente interpone para no negarse a sí mismo, como natural fuerza que frena los desahucios del propio ser, pero considerada en el marco de la transferencia con el psicoanalista.

Si desea comenzar su psicoanálisis, si está deprimido y no encuentra ayuda es porque el sol de su alma está eclipsado por un astro que no le pertenece, de dominio público que usted ha aterido, pero tanto va el cántaro a la fuente que no se rompe, por eso le invito a unas conversaciones donde pueda despegarse el ritmo ardiente de la muerte y conocer otro amor.

Puede contactar conmigo a través del siguiente formulario y le atenderé personalmente.