Hoy vamos a hablar de un tema que nos ha pedido una de nuestras seguidoras: el insomnio. Y lo vamos a abordar desde el psicoanálisis, porque el insomnio no es solo un problema del cuerpo, ni únicamente del estrés o del estilo de vida. El insomnio es, en muchas ocasiones, un problema psíquico.
Una de las principales causas del insomnio es el miedo a soñar.
Esto sorprende a muchas personas. Porque cuando alguien no puede dormir, lo primero que piensa es: “Estoy cansado, quiero dormir, ¿cómo voy a tener miedo a soñar?”
Pero el inconsciente no funciona como nuestra lógica consciente. El inconsciente no quiere lo que nosotros creemos que queremos. Y muchas veces, el síntoma nos protege de algo que desconocemos.
Vamos a ir despacio.
¿Qué es el sueño para el psicoanálisis?
Para el Psicoanálisis, el sueño es el guardián del reposo. Si no fuera porque soñamos no podríamos dormir, el es un síntoma que todos tenemos, que permite conciliar los deseos inconscientes que quieren expresarse, con el deseo del Yo de dormir, y de este modo permite que la actividad psíquica durante la noche (porque el inconsciente no para por la noche) puede hacer un producto psíquico mientras dormimos. De este modo, el sueño no es un descanso pasivo. No es simplemente “apagar la mente”. Soñar implica un trabajo psíquico.
Al mismo tiempo, el sueños es la vía regia hacia el inconsciente. Cuando dormimos, la censura psíquica se relaja. Y aparecen deseos reprimidos, conflictos, escenas infantiles, angustias, culpas, recuerdos que durante el día logramos mantener a raya. Cuando lo contamos en el psicoanálisis, el sueño contado, parece no tener sentido. Pero cuando lo analizamos e interpretamos, el sueño se nos revela como la realización de deseos sexuales infantiles y reprimidos. El sueño permite que eso se exprese de manera disfrazada y así no tengamos que despertarnos frente a esos contenidos intolerables para la conciencia.
Por eso, cuando una persona empieza a analizarse, muchas veces comienza a soñar más, a recordar más sueños. Porque el aparato psíquico empieza a confiar en que puede elaborar ese material.
Pero si hay un conflicto muy intenso, si hay algo que el sujeto no puede tolerar, el psiquismo puede decidir no dormir. No dormir para no soñar.
El insomnio como defensa
El insomnio, desde el psicoanálisis, sería un síntoma. Una solución imperfecta que ha tomado el sujeto, pero solución al fin. Si el sujeto está angustiado, va a tener sueños de angustia y evita soñar.
Muchas personas con insomnio dicen cosas como:
- “En cuanto me voy a la cama, empiezo a pensar en todo.”
- “Por la noche me vienen recuerdos que durante el día no tengo.”
- “Me vienen imágenes, ideas, preocupaciones.”
- “Siento miedo sin motivo.”
Estos suelen ser huellas conscientes o preconscientes que han quedado activas.
Pero por la noche, cuando el mundo exterior se calla, aparece el mundo interior.
Y no siempre es amable.
El silencio y la angustia
El insomnio también está ligado a la angustia.
Durante el día, el trabajo, la actividad, la familia, el teléfono, las redes sociales, el ruido… todo eso protege.
Pero por la noche, el sujeto se queda a solas consigo mismo.
Y ahí aparecen preguntas fundamentales:
- ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
- ¿A quién amo?
- ¿Qué deseo realmente?
- ¿Qué he perdido?
- ¿Qué no me atrevo a cambiar?
El insomnio muchas veces es el momento en que el inconsciente golpea la puerta.
Y el sujeto intenta cerrarla.
El miedo al deseo
Otra causa profunda del insomnio es el miedo al propio deseo.
Freud nos enseña que el deseo inconsciente no siempre es “bonito”.
Puede ser ambivalente, contradictorio, incluso agresivo.
Una persona puede amar y odiar a la vez.
Puede desear lo que le asusta.
Puede querer lo prohibido.
Y el sueño pone en escena esos deseos.
Por ejemplo:
- Deseos de independencia que implican separarse de la familia.
- Deseos sexuales reprimidos.
- Deseos de éxito que implican dejar atrás a otros.
- Deseos de cambio que cuestionan la identidad actual.
Entonces el sujeto no duerme.
Porque dormir lo acerca a su verdad.
El control
Muchos pacientes con insomnio son personas muy responsables, muy controladoras.
El insomnio aparece cuando el control falla.
Dormir implica una entrega.
Dormir implica confiar.
Dormir implica aceptar que no lo controlamos todo.
Y hay sujetos que quieren controlarlo todo, hasta el soñar.
Por eso dicen:
- “No puedo desconectar.”
- “Mi cabeza no para.”
- “Estoy siempre alerta.”
Ese estado de vigilancia permanente es un síntoma.
El cuerpo está cansado, pero la mente no permite dejarse llevar.
El insomnio y la culpa
Otra causa muy importante es la culpa inconsciente.
Hay personas que no se permiten descansar.
No lo saben, pero sienten que no lo merecen.
Esto lo vemos mucho en:
- Personas que cuidan a otros.
- Profesionales exigentes.
- Empresarios.
- Padres y madres.
El descanso aparece como un lujo.
Y el inconsciente castiga.
El insomnio es, en algunos casos, una forma de autopunición.
LAS PESADILLAS en PERSONAS QUE HAN SUFRIDO NEUROSIS TRAUMÁTICAS
En personas que han sufrido pérdidas o traumas que fueron demasiada intensas y que no tuvieron tiempo para prepararse para esa gran cantidad de estimulación del aparato (por ejemplo, accidentes de coche, ferroviarios, catástrofes naturales, guerras, etc), los sueños vuelven a traer una y otra vez la situación traumática como una forma de poder elaborarla, de poder fijar el exceso de cantidad de estimulación psíquica o prepararse para ello. En estas personas el insomnio puede obedecer a esa causa.
El insomnio tras pérdidas
Después de un duelo, el insomnio es frecuente.
Porque dormir implica desconectarse del objeto perdido.
Y el sujeto, inconscientemente, no quiere.
El insomnio mantiene una especie de vigilia afectiva.
Una presencia.
Una resistencia a aceptar la pérdida.
El insomnio y la agresividad reprimida
El insomnio también puede estar ligado a la agresividad.
Muchas personas no pueden expresar su enfado durante el día.
Lo reprimen.
Por la noche, ese material emerge porque ha tocado algún complejo inconsciente en el que está en juego la agresividad edípica, probablemente.
El cuerpo se activa.
La mente no descansa.
Aparecen rumiaciones, fantasías, discusiones imaginarias.
El psicoanálisis permite poner palabras a esa agresividad, y el sueño vuelve.
El círculo vicioso del insomnio
Cuando el insomnio se instala, aparece el miedo a no dormir (consciente)
Esto agrava el problema.
El sujeto se acuesta con ansiedad:
- “Mañana tengo que rendir.”
- “Si no duermo, no podré trabajar.”
- “Esto me va a enfermar.”
Y la ansiedad aumenta.
El insomnio se vuelve crónico.
Pero el origen no es solo fisiológico.
Hay un conflicto.
¿Por qué los fármacos no siempre resuelven?
Los medicamentos pueden ayudar en algunos momentos.
Pero si el conflicto psíquico no se elabora, el síntoma no cambia.
Y puede venir asociado a otros problemas:
- Ansiedad.
- Cansancio crónico.
- Falta de deseo.
- Irritabilidad.
- Problemas digestivos.
- Depresión.
El psicoanálisis no se opone a la medicina.
Pero va a la causa.
¿Qué ocurre cuando alguien empieza su psicoanálisis?
Empieza a hablar libremente.
Empieza a poner palabras.
Empieza a descubrir lo que no sabía de sí mismo.
Empieza a levantar represiones y liberar energía psíquica.
Y muchas veces el sueño mejora.
No porque se “fuerce”.
Sino porque ya no hay que evitar.
El insomnio como oportunidad
El síntoma no es un enemigo.
Es un mensaje.
El insomnio puede ser el comienzo de un proceso psicoanalítico.
Una petición del inconsciente.
Una señal de que algo necesita cambiar.
Muchos pacientes llegan por el insomnio.
Y descubren:
- Nuevos deseos.
- Nuevas decisiones.
- Nuevas relaciones.
- Más libertad.
- Más creatividad.
- Más capacidad de trabajo.
Dormir mejor es una consecuencia.
No el único objetivo.
Si sufres insomnio, no estás solo.
El psicoanálisis puede ayudarte a escuchar lo que está pasando en ti. Aunque haya un factor de estrés importante en el exterior, tienes que pensar que lo que está en juego es tu posición frente a ese factor de estrés, qué haces tú con eso.
Puedes consultar conmigo de forma presencial en Madrid o también online desde cualquier lugar.
Si sientes que el insomnio está afectando a tu vida, tu trabajo, tus relaciones, este puede ser un buen momento para comenzar.
Puedes pedir cita escribiendo por WhatsApp al +34 664 222 008.
Gracias por estar hoy aquí.
Nos vemos en el próximo directo de “Espacio de psicoanálisis y salud mental”.
Virginia Valdominos. Psicóloga y Psicoanalista del Grupo Cero
Porque la vida no espera a que estemos seguros.
Podéis dejar vuestras preguntas en comentarios para próximos programas.
Hasta el próximo encuentro.
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